Antes

Durante

Después

Quiénes somos

Más De 40 años en contacto con la música y músicos, como trompetista profesional en orquestas comerciales, formaciones de Jazz o pequeños grupos y 40 años de experiencia como joyero orfebre, nos avalan a la hora de abocarnos a la reparación o restauración de un instrumento musical de metal.

Desde 1985 nos dedicamos a la reparación y restauración de instrumentos musicales de metal y contamos con experiencia adquirida en Estados Unidos trabajando y aprendiendo con los mejores reparadores del Gremio. Disponemos también de material y utillaje importado de América, de los mas acreditados fabricantes de herramientas especializadas para la reparación de instrumentos musicales. Un amplio surtido de recambios y la seguridad de contar también con tres de los más importantes proveedores de partes y piezas para casi todas las marcas de Instrumentos de viento y metal conocidos.

Sabemos lo que “tocamos” porque “tocamos”…porque somos músicos. No arreglamos instrumentos sin saber tocar ni arreglamos aquellos instrumentos que no somos capaces de tocar. Por eso, cada trompeta, corneta, fiscorno, trombón a varas o trombón a pistones que entra en nuestro taller, es tocado y chequeado a consciencia a fin de evaluar exactamente el tipo de reparación o los fallos de sonido, emisión, afinación o entonación que este pueda tener.

Las modificaciones que se nos encargan como cambios de tudeles, cambios de soportes campana-tudel-pistonera, “customizaciones” (trabajos especiales) y otros trabajos a “la carta” son ensayadas y estudiadas minuciosamente, siendo el instrumento tocado y probado hasta tener un total convencimiento de que lo que se está haciendo es lo mejor para obtener el mejor resultado, es decir…el mejor sonido.

Los instrumentos que se envían a platear son desmontados al completo, sellados y tapadas todas las zonas en las que no es necesario o sería perjudicial el baño de plata: interiores de las tuberías, campana y tudel, exterior de los tubos interiores de las bombas. A fin de que el instrumento reciba un baño de plata uniforme que garantice su conservación sin detrimento de su calidad o pérdida de sonido.

Los acabados “Raw Brass” o “Satin Finish” se realizan totalmente a mano sin utilizar ni “arenados” industriales que perjudican la superficie del instrumento o lo rebajan innecesariamente ni procesos abrasivos extremadamente agresivos. Decapamos y bruñimos a mano. La mejor garantía de que produciremos el menor daño o desgaste posible sobre el instrumento y un control en todo momento del proceso para evitar accidentes indeseables como piezas desoldadas, poros, junturas que ceden, soldaduras que se estropean.

Nuestros baños químicos son controlados y realizados manualmente, instrumento por instrumento. No utilizamos gigantescas “vibradoras” o electro-pulidoras industriales que desacomodan el temple, utilizan materiales corrosivos y producen daños acústicos, además de alterar soldaduras, juntas y el ensamblado general.

La limpieza se ejecuta a mano en cada instrumento con productos químicos desengrasantes pero no cáusticos, ni ácidos o sales de Sosa. Cada tubo es cepillado a mano para obtener una limpieza esmerada y que toda impureza salga del interior de los mismos, para evitar sorpresas posteriores, trozos de sarro o arenilla molestando entre los pistones de una trompeta o en la vara de un trombón.

Disponemos del mejor utillaje que se fabrica actualmente para los trabajos de desabolladuras, intentando restaurar la original posición de campanas y tuberías a desabollar procurando producir el menor daño posible o desgaste al material y cuidando al máximo los lacados o plateados originales de fábrica.

Para la alineación de pistones utilizamos herramientas y métodos no perjudiciales para el instrumento, ejecutándose la alineación manualmente y con un constante chequeo hasta obtener el mejor sonido en la mejor alineación posible.

Los repasos, ajustes y rectificados de maquinarias, cazoletas, pistones y cilindros se hacen evitando el uso de contundentes herramientas de corte o rectificadoras que producirían un desgaste de material francamente evitable. Los pistones y cilindros se ajustan manualmente, pistón por pistón, dando así la menor “tolerancia” y el mejor movimiento posible para preservar al máximo las características que el instrumento trae de fábrica.

En definitiva, nuestra manera de trabajar es completamente “artesanal”, no dejando al libre albedrío de una máquina la sonoridad de un instrumento. Somos conscientes de que el músico quiere a su instrumento como una prolongación de sí mismo y por ello lo siente como parte propia, por eso procuramos poner el “alma” en cada trabajo que realizamos y trabajamos con el “corazón”…porque somos músicos y nos importan los instrumentos que reparamos.